Todos, o al menos casi todos tenemos a una persona que
influye, más que nadie en nuestra vida, a la que admiramos con locura, hasta
cierto punto de que para nuestros amigos, familiares, etc. Llega a resultar
cansino.
Personalmente puedo contar, y no siento ningún tipo de
reparo en hacerlo que gracias a mis dos ídolos (¿Por qué no decirlo? Dani
Martín y Natalia Verbeke), he llegado hasta donde estoy hoy, y tras meditar
varios meses me he dado cuenta que sin su apoyo, me habría quedado a mitad del
camino y por supuesto no seguiría luchando como hasta ahora.
Yo, hasta hace unos 10 meses aproximadamente no me quería
nada, absolutamente nada (la culpa fue de algunas personas que todavía están
intentando joderme, pero también la mayor parte de la culpa fue mía, por no saber
quererme), tenía un montón de complejos, sentía/creía que no valía para nada,
era una borde con los que verdad me querían, apenas me hablaba con la gente, en
definitiva no le veía sentido a mi vida.
Quizás en el peor momento, “el de El Canto Del Loco”,
apareció en mi vida, sentados en unas escaleras nos contamos nuestras
respectivas vidas, que en común tenían, mucho más de lo que yo creía. Dani,
simplemente me dijo que pasara de todo lo que esos hijos de puta
(literalmente), me decían, que solo querían hacerme daño y que en un futuro esa
gente posiblemente sean mis amigos, mis compañeros, soy su jefa, o mis fans
porque soy famosa, así que sonriese siempre. Yo le dije que le admiraba por su
lucha durante toda su vida, que nada ni nadie le frenó y que a pesar de todo, tiró
hacía delante . Él me dijo que yo sí que era fuerte valiente y que estaba
orgulloso de tener una fan como yo. Natalia, esa argentina por la que nadie
daba un duro, de la que se reían por su acento, la que sufrió anorexia, de la
que decían que nunca llegaría a nada como actriz….Una de las mejores actrices
de España, no se rindió, todo lo contrario, luchó, luchó y luchó sin importarle
el qué dirán, hasta conseguir su sueño.
Esas son las razones por los cuales yo admiro a estos dos
grandes seres humanos, con la esperanza de que yo sea tan fuerte como ellos, he
ahí el por qué de tanta idolatración.